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Convocatoria

Esta guía busca ampliar el horizonte de posibilidades a la hora de proponer o escribir textos para simulacro. Ante todo preferimos textos que posean una voz crítica y personal. Cada recomendación constituye un conjunto de supuestos que se instalan en la visión. La idea es que el colaborador tome la lógica propia de cada género como punto de partida para articular una posición, en lugar de narrar una historia ajena a su pensamiento.

Ficción histórica

Utopía describe una sociedad ideal, perfecta o deseable, generalmente lleva implícita una crítica a la sociedad real a la que pertenece el autor. Permite señalar por oposición aquello que resulta intolerable o insuficiente en el entorno propio: toda utopía es un recuento de necesidades urgentes formulado como aspiración. Distopía un futuro opresivo donde un poder —autoritario, tecnológico, corporativo, etcétera— ha anulado la libertad individual. Parte de un poder que ya puede reconocerse como germen en la realidad presente y lo lleva a su consecuencia extrema. Ucronía puede emplearse para preguntar qué habría ocurrido si una pequeña decisión de la historia hubiera tomado otro rumbo en un punto preciso. Elabora un universo que se orienta tras la pregunta: ¿Qué hubiera pasado sí…? El ejercicio no consiste en imaginar el pasado, sino en hacer visible, por contraste, lo que se valora o se lamenta del presente que no tuvo lugar.

Utopía — Utopía (Tomás Moro, 1516) inaugura el género describiendo con detalle administrativo una isla sin propiedad privada, precisamente para hacer más visible, por contraste, lo que sobra o falta en la Inglaterra real del autor. Distopía — 1984 (Orwell) construye su aparato represivo —vigilancia, neolengua, historia reescrita— como extrapolación directa de los totalitarismos que el autor vio de cerca en su época. Ucronía — El hombre en el castillo (Philip K. Dick) parte de un único punto de quiebre —el Eje gana la Segunda Guerra— para preguntar qué tan contingente fue el mundo que damos por sentado.

Fantasía

Alta fantasía construye un mundo secundario completo y coherente, ambientado casi siempre en un pasado legendario poblado de seres mitológicos. Permite exponer con claridad los valores, jerarquías o mitos fundacionales que el autor desea cuestionar del mundo real: al inventar las reglas desde cero, se revela cuáles resultan arbitrarias. Baja fantasía mezcla el mundo real reconocible con un elemento mágico oculto o paralelo. Permite señalar lo extraordinario que, ya presente en el entorno, suele pasar inadvertido. Fantasía oscura mundo fantástico bajo, sombrío y moralmente ambiguo, sin héroes claramente virtuosos. La ausencia de héroes íntegros obliga a una mirada sin ingenuidad sobre conflictos reales que también carecen de bandos neutrales. Fantasías liminares un personaje del mundo real cruza a un mundo secundario de manera que ambas realidades se entrelazan, y los personajes atraviesan transformaciones profundas. Esta estructura de cruce y retorno puede emplearse para reflexionar sobre una experiencia real de desplazamiento, choque cultural o cambio de perspectiva. Horror especulativo construye un mundo o una lógica donde lo sobrenatural o lo desconocido es real, generando miedo o inquietud existencial. Permite nombrar aquello que inquieta genuinamente. Weird fiction (ficción extraña) emparentada con el horror, construye mundos donde la realidad se vuelve radicalmente incomprensible o ajena a la lógica humana. Permite poner en palabras la sensación de que algo en el entorno propio ya no responde a ninguna lógica reconocible, sin necesidad de resolver esa incomodidad al final del texto. Fábula del futuro / relato especulativo breve formato corto que imagina un escenario hipotético (tecnológico, social, ecológico) para explorar sus implicaciones éticas, sin la extensión de una novela. Su brevedad permite llegar de manera directa a una pregunta ética que ya preocupa al autor en el presente.

Alta fantasía — El señor de los anillos (Tolkien) construye una geografía, unas lenguas y una historia propias antes de contar la trama, así que su jerarquía y su mal absoluto se leen como un mundo completo y no como un decorado. Baja fantasía — La historia interminable (Michael Ende) hace que el mundo mágico de Fantasía exista en paralelo al Múnich real de Bastián, y deja que ambos se contaminen hasta que leer deja de ser un acto pasivo. Fantasía oscura — el ciclo de Elric de Melniboné (Michael Moorcock) invierte a propósito la figura del héroe de la alta fantasía: un protagonista sin heroísmo claro, que solo sobrevive drenando la vida de otros con su propia espada. Fantasías liminares — en Alicia en el país de las maravillas (Lewis Carroll), Alicia cruza literalmente al otro lado de un espejo o una madriguera, y el libro entero se construye sobre esa costura entre el mundo de reglas y el de la lógica del sueño. Horror especulativo — La maldición de Hill House (Shirley Jackson) nunca aclara si la casa está embrujada o si es la mente de Eleanor la que colapsa, y deja que esa ambigüedad sea la fuente misma del miedo. Weird fiction — en En las montañas de la locura (Lovecraft) la amenaza no tiene forma reconocible ni intención comprensible: el horror está en que ni siquiera se la puede nombrar del todo. Fábula del futuro — cada relato de Crónicas marcianas (Bradbury) es una situación hipotética breve y autónoma que no necesita más extensión que la de una fábula para dejar planteada su pregunta ética.

Ciencia ficción

Space opera aventuras a gran escala en escenarios espaciales, con imperios, guerras y civilizaciones galácticas. La desproporción de esta escala puede emplearse para señalar conflictos reales que, aunque ocurren en dimensiones modestas, se experimentan con una intensidad comparable. Ciberpunk alta tecnología combinada con desigualdad social, anomía, corporaciones todopoderosas y entornos sociales corruptos y degradados. Este contraste puede utilizarse para poner en evidencia hasta qué punto el entorno inmediato del autor ya reproduce esa misma tensión, sin necesidad de proyectarla hacia el futuro. Steampunk proyección futurista desde un pasado particular de estética decimonónica y con tecnología a vapor. El deliberado anacronismo de este género permite cuestionar qué nociones de progreso, heredadas de otras épocas, siguen, o no deberían seguir vigentes. Ficción postapocalíptica mundo reconstruido, o en ruinas, después de una catástrofe global. Permite imaginar qué elementos sobreviven y cuáles desaparecen tras un colapso, y dejar que esa selección revele qué se considera valioso o prescindible en el presente. Relatos de primer contacto contacto con inteligencias no humanas. Sirve, entre otras cosas, como recurso para observar con extrañeza deliberada una costumbre, una institución o un comportamiento propio que, por familiaridad, suele pasar inadvertido. Hard sci-fi rigor científico extremo; las reglas del mundo se derivan de física y tecnología existentes o lógicas. Trasladado a la argumentación, exige sostener una posición sobre una tecnología real con la misma exigencia de coherencia y consistencia que demanda el género. Relatos de robots e inteligencia artificial exploran la conciencia, la ética o la sustitución de lo humano por lo artificial. Constituyen un punto de partida pertinente para discusiones ya vigentes sobre autoría, trabajo, creatividad o la ética de las herramientas de creación asistida, particularmente en el ámbito del cine y el arte.

Space opera — Star Wars traslada el melodrama y la escala del western y el serial de aventuras a un escenario galáctico, y así vuelve los conflictos personales del tamaño de una guerra civil cósmica. Ciberpunk — Neuromante (William Gibson) acuña el propio vocabulario del ciberespacio para narrar cómo la alta tecnología no libera a sus personajes marginales sino que profundiza su desigualdad. Steampunk — La máquina diferencial (Gibson y Sterling) imagina una Inglaterra victoriana donde la computadora mecánica de Babbage sí llegó a funcionar, y de ahí deriva toda una modernidad alternativa. Ficción postapocalíptica — El eternauta (Oesterheld) narra la resistencia de vecinos comunes de Buenos Aires tras una nevada mortal, y usa el desastre para preguntar qué lazo social sobrevive cuando el Estado colapsa. Relatos de primer contacto — Solaris (Stanisław Lem) no resuelve la comunicación con lo alienígena: la vuelve directamente imposible, y ahí encuentra su tema, los límites del propio conocimiento humano. Hard sci-fi — 2001: una odisea del espacio deriva cada plano de la física real de vuelo espacial disponible en 1968, y sostiene esa exigencia técnica hasta en sus escenas más abstractas. Relatos de robots e IA — R.U.R. (Karel Čapek), la obra que inventó la palabra "robot", ya plantea la pregunta que persigue al subgénero entero: qué distingue a una conciencia creada de una nacida.

Subgéneros narrativos

Docuficción mezcla documentos reales con elementos de ficción o fabulación, incluyendo interpretaciones no confirmadas por la historiografía. Intervenir el archivo con la imaginación propone una lectura personal y no verificada de un hecho real, dejando visible dónde termina el documento y comienza el juicio del autor. Fábula o bestiario relato breve o lista, generalmente con animales personificados, del que se extrae una enseñanza moral explícita. Permite formular juicios sobre el comportamiento humano sin nombrarlo de manera directa, desplazándolo a personajes animales. Mito y leyenda narran orígenes, hazañas o hechos sobrenaturales que una comunidad reconoce como parte de su identidad cultural. Sirven para cuestionar o reescribir un relato fundacional y así señalar qué parte de ese origen convendría revisar. Parábola relato breve y sencillo con una enseñanza moral o espiritual implícita, de tradición bíblica y filosófica. Permite condensar una posición ética compleja en una anécdota mínima, dejando que el lector deduzca el juicio sin que este se enuncie de manera explícita. Ficción metaliteraria relato que reflexiona sobre su propia condición de ficción o sobre el acto de escribir y de leer. Puede emplearse para opinar sobre el propio oficio de escribir, sobre la crítica cultural o sobre la autoridad de quien narra, convirtiendo la reflexión sobre la forma en el contenido mismo de la opinión. Microrrelato narración extremadamente breve que exige máxima economía y un giro o revelación final. Relato de iniciación narra el tránsito de un personaje de la inmadurez al conocimiento de sí mismo o del mundo. Permite examinar críticamente qué idea, institución o costumbre intervino ese aprendizaje, a partir de una experiencia de formación reconocible. Sátira narrativa relato que ridiculiza, mediante la exageración o el absurdo, instituciones, costumbres o fenómenos sociales.

Docuficción — A sangre fría (Truman Capote) reconstruye un crimen real con técnicas de novela —diálogo, punto de vista, tensión narrativa— hasta volver borrosa la frontera entre reportaje y ficción. Fábula o bestiario — en Rebelión en la granja (Orwell), los cerdos, caballos y ovejas de la granja permiten decir sobre la revolución soviética lo que decirlo con nombres propios habría vuelto panfletario. Mito y leyenda — el Popol Vuh narra el origen del mundo y de los primeros hombres de maíz como relato fundacional de una comunidad, exactamente la función que define al mito. Parábola — en El principito (Saint-Exupéry) la anécdota mínima de un aviador perdido y un principito que cuida una flor alcanza para dejar planteada una posición ética entera, sin necesidad de argumentarla. Ficción metaliteraria — los cuentos de Ficciones (Borges) hablan constantemente de libros, bibliotecas y autores inventados, y convierten el acto mismo de escribir y de leer en el asunto central del texto. Microrrelato — El dinosaurio (Augusto Monterroso) construye en una sola frase una situación, un tiempo narrativo y un giro: la prueba máxima de la economía que exige el formato. Relato de iniciación — El guardián entre el centeno (Salinger) sigue a Holden Caulfield en el tránsito exacto que define al género, de la ingenuidad adolescente a un conocimiento más amargo de sí mismo y del mundo adulto. Sátira narrativa — en Los viajes de Gulliver (Swift) cada isla que visita Gulliver es una institución inglesa exagerada hasta el absurdo, la fórmula misma de la sátira.

Formatos de autor

Columna de opinión texto firmado donde un autor desarrolla su punto de vista personal sobre un tema. Puede priorizar la argumentación con datos y lógica, proponiendo así una estructura expositiva. O bien optar por el estilo y la prosa. Tribuna libre espacio de opinión abierto a expertos invitados, sobre un tema específico de su competencia. Ideal para que estudiantes de otras disciplinas escriban puntualmente sobre su área. Artículo de humor / costumbrista comenta la actualidad o las costumbres sociales desde un tono humorístico, satírico o irónico, sin perder la carga crítica.

Columna de opinión — los artículos de Mariano José de Larra, firmados, breves y con una voz personal reconocible, fijan el modelo del columnista que opina desde su propio criterio y no desde la neutralidad informativa. Tribuna libre — la tradición del artículo invitado en revistas culturales, donde un especialista ajeno a la redacción escribe puntualmente sobre lo suyo, sin necesidad de sostener una columna fija. Artículo de humor / costumbrista — las crónicas de Roberto Fontanarrosa retratan usos y costumbres locales —el fútbol, el barrio, los bares— desde un tono humorístico que no resigna la observación crítica.

Ensayística

El ensayo es posiblemente el formato más flexible para desarrollar una tesis crítica: es un texto argumentativo que parte de una fuerte voz propia, con libertad estructural y estilística. Según el énfasis que se le dé, suele distinguirse en:

Ensayo argumentativo expone y sustenta una hipótesis apoyándose en razones, evidencias y, a menudo, en el contraste con posturas contrarias. Ensayo crítico juzga con rigor un tema —a menudo polémico— tomando abierta postura; es quizá la variante más cercana al espíritu de opinión que busca esta guía. Ensayo literario parte de la lectura de una obra o autor para articular una interpretación personal, con libertad de usar recursos estéticos como la ironía, la digresión o el humor. Ensayo filosófico (o reflexivo) aborda con gran libertad temas trascendentales —el tiempo, la muerte, la identidad, la libertad— desde la reflexión personal más que desde la argumentación estrictamente lógica. Ensayo expositivo prioriza explicar con claridad un tema, sin buscar necesariamente persuadir; el foco está en la información bien organizada. Ensayo descriptivo busca mostrar antes que argumentar, apoyándose en recursos sensoriales y un lenguaje de fuerte carga lírica. Ensayo científico indaga un tema apoyándose en teorías y evidencias verificables, con mayor rigor metodológico que el ensayo argumentativo general. Ensayo histórico reflexiona sobre procesos, hechos o figuras del pasado, interpretándolos más que simplemente narrándolos. Ensayo sociológico analiza fenómenos, estructuras o dinámicas sociales desde una perspectiva argumentativa —encaja de forma directa con formación en sociología o estudios urbanos. Ensayo narrativo conserva la libertad reflexiva del ensayo pero se apoya en una estructura o anécdota narrativa como hilo conductor.

Ensayo argumentativo — el Discurso del método (Descartes) expone una hipótesis y la sostiene paso a paso con razones encadenadas, sin apoyarse en la autoridad de nadie más. Ensayo crítico — los Ensayos de Montaigne juzgan sin pedir permiso ("¿Qué sé yo?"), y esa toma de postura personal es la que inaugura el género entero. Ensayo literario — Otras inquisiciones (Borges) parte siempre de una lectura —un libro, un autor, una idea literaria— para construir una interpretación propia y no una reseña. Ensayo filosófico — las Cartas a Lucilio (Séneca) reflexionan sobre el tiempo, la muerte y la libertad desde la experiencia personal, no desde la demostración lógica. Ensayo expositivo — Cosmos (Carl Sagan) prioriza que un tema complejo —el universo, la ciencia— se entienda con claridad, antes que persuadir de nada. Ensayo descriptivo — los diarios de expedición de Alexander von Humboldt se apoyan en la observación sensorial directa de un paisaje antes que en el argumento. Ensayo científico — El origen de las especies (Darwin) se sostiene en evidencia acumulada durante años de observación, con el rigor metodológico que lo distingue de un ensayo meramente argumentativo. Ensayo histórico — Las venas abiertas de América Latina (Galeano) interpreta cinco siglos de historia latinoamericana en vez de solo narrarlos en orden cronológico. Ensayo sociológico — La ética protestante y el espíritu del capitalismo (Max Weber) analiza una estructura social —la relación entre religión y economía— desde una perspectiva argumentativa y no meramente descriptiva. Ensayo narrativo — El año del pensamiento mágico (Joan Didion) apoya su reflexión sobre el duelo en la anécdota concreta de la muerte de su marido, no en una tesis abstracta.

Crítica

Reseña texto breve que informa y valora una obra reciente; combina descripción objetiva con juicio de valor. Crítica literaria análisis e interpretación en profundidad de una obra o autor, con fundamento estético y a veces teórico. Crítica cinematográfica evalúa los elementos cinematográficos de una obra: lenguaje audiovisual, dirección, guion, montaje, etcétera. Crítica de teatro, música o arte variantes especializadas de la crítica aplicadas a artes escénicas, música o artes visuales. Crítica "menores" el mismo esquema evaluativo aplicado a ámbitos no estrictamente artísticos; pueden dar pie a textos frescos y con voz propia sobre la vida universitaria o local. Análisis comparativo pone en diálogo dos o más obras, autores o fenómenos culturales para iluminar algo que cada uno por separado no revela. Crónica relato en primera persona de un hecho real, con recursos narrativos y literarios (descripción, tensión, punto de vista), donde el periodista o autor es también testigo y muchas veces intérprete de lo que narra. Reportaje interpretativo investiga un tema en profundidad y lo contextualiza, incorporando análisis e interpretación.

Reseña — las reseñas de Samuel Johnson son breves, informativas y con un juicio de valor claro sobre una obra reciente, sin la extensión de un ensayo mayor. Crítica literaria — Anatomía de la crítica (Northrop Frye) no se limita a juzgar una obra puntual, sino que construye categorías para interpretar la literatura en general. Crítica cinematográfica — los escritos de André Bazin evalúan el lenguaje propiamente cinematográfico —el plano, el montaje, la puesta en escena— y no solo la historia que la película cuenta. Crítica de teatro, música o arte — Modos de ver (John Berger) aplica el mismo esquema evaluativo de la crítica literaria a la imagen visual, preguntando qué convenciones gobiernan cómo miramos un cuadro. Crítica "menores" — la tradición de la crítica gastronómica aplica el mismo juicio informado de la crítica de arte a un ámbito que no se considera estrictamente artístico. Análisis comparativo — Mimesis (Erich Auerbach) pone en diálogo obras de épocas distintas —de Homero a Virginia Woolf— para iluminar cómo cambió la representación de la realidad a través de la historia. Crónica — las crónicas de Rubén Darío hacen del cronista un testigo directo de lo que narra, y usan recursos literarios —tensión, punto de vista— para contarlo en primera persona. Reportaje interpretativo — Ébano (Ryszard Kapuściński) investiga en profundidad la realidad africana poscolonial y la contextualiza con análisis propio, en vez de solo describir los hechos.